Si llevas unas semanas buscando piso, ya lo sabes: lo bueno no espera. Una vivienda bien situada y a precio de mercado no dura semanas, dura días. Y entre toda la gente que pregunta por ella, se la queda quien llega preparada.
Entre el 1 de enero y el 31 de agosto de este año hemos alquilado 99 viviendas solo desde nuestra oficina. Lo que viene a continuación no es teoría: es lo que hemos visto funcionar y lo que hemos visto fallar, un montón de veces.
1. Lo primero no es visitar. Lo primero es mandar los papeles
Esto sorprende a casi todo el mundo, así que lo explicamos con calma.
Hoy en Canarias hay mucha gente buscando y muy poca vivienda disponible. Cuando sale un piso a un precio normal, en dos días pueden pedir información treinta personas. Enseñarle la casa a las treinta no es posible, y aunque lo fuera, no sería serio con nadie: ni con las veintinueve que van a perder una mañana, ni con el propietario, ni con el inquilino que sí encaja y llega el último.
Además, cada propietario pone unos requisitos para su vivienda. Son suyos y están en su derecho: ingresos mínimos, tipo de contrato, número de personas que van a vivir en la casa. Nosotros no los inventamos, los aplicamos.
Por eso el orden es al revés de lo que la gente espera. Primero mandas tu documentación, nosotros miramos si encajas con lo que pide esa propiedad, y te damos una respuesta antes de mover a nadie. Si encajas, se organiza la visita. Si no encajas, te lo decimos y no te hacemos perder la tarde.
Sabemos que al principio choca. También sabemos que es lo único que hace que una visita signifique algo.
2. Qué documentación te van a pedir
- DNI o NIE por las dos caras.
- Las tres últimas nóminas.
- Contrato de trabajo, donde se vea la antigüedad y el tipo de contrato.
- Si eres autónomo, las últimas declaraciones trimestrales y la renta.
- Si hay más personas que aportan ingresos, lo mismo de cada una.
Tenlo escaneado antes de empezar a mirar pisos, no después. Y en una carpeta, con nombres que se entiendan, no en fotos sueltas por la galería del móvil. Quien responde en dos horas con todo en orden transmite algo que quien responde en dos días no transmite.
3. Sé honesto contigo con el tope que puedes pagar
La regla que usamos para saber si un alquiler se va a sostener en el tiempo es sencilla: no debería pasar de un tercio de los ingresos netos del hogar. Por encima de ahí, el primer imprevisto se lleva el mes por delante. Y a la vivienda que se te va de precio no le busques la vuelta: te la va a quitar el siguiente, y mejor así.
Cuenta también con lo que no sale en el anuncio y hay que poner el primer mes: la fianza y la mensualidad en curso. Los suministros no son un gasto extra a tener en cuenta, porque el agua y la luz ya están dadas de alta en la vivienda: lo único que se hace es el cambio de titularidad a tu nombre.
4. En la visita, quince minutos bien usados
Nadie mira una casa igual que su vecino, y saber cómo la miras tú te ahorra volver.
Si eres kinestésico, quédate con cómo te hace sentir al entrar: esas sensaciones del primer momento no suelen equivocarse.
Si eres auditivo, presta atención a los sonidos de alrededor.
Si eres visual, en un vistazo te vas a quedar con todos los detalles; fíjate sobre todo en la luz que entra y en lo que se ve desde cada ventana.
Y hagas lo que hagas, decide ese mismo día. La duda de una semana es, en la práctica, un no.
5. Desconfía de lo que es demasiado bueno
Cada temporada aparecen los mismos anuncios: un piso estupendo, muy por debajo del precio de la zona, de alguien que está fuera de la isla y te pide una señal para «reservarlo» antes de verlo. No existe. Nadie serio te pide dinero antes de una visita y de un contrato.
Tres señales para parar en seco: que no puedas visitar la vivienda, que no haya una oficina ni un teléfono al que llamar, y que el precio esté muy lejos del resto de la zona. Si se dan las tres, no es una oportunidad.
6. Dónde mirar
Los portales grandes están bien para hacerte una idea de precios, pero tienen un problema conocido: mucho anuncio repetido y bastante vivienda que ya no está disponible. Merece la pena combinarlos con inmobiliarias de la zona que tengan cartera propia, porque ahí lo que ves es lo que hay.
Por eso hemos hecho nuestra app. Están todas nuestras viviendas —en Gran Canaria, Tenerife, Fuerteventura y Lanzarote—, con su precio, su zona y el asesor que lleva cada una. Puedes pedir información desde ahí, subir tu documentación una sola vez en lugar de mandarla en cada vivienda, y ver en tu propio apartado por qué casas has preguntado y qué te hemos respondido de cada una.
Acaba de salir y la estamos probando en abierto: si la usas y encuentras algo que no funciona, cuéntanoslo. Eso también ayuda a que la siguiente persona lo tenga más fácil.
Descarga la app de Azulaya y mira lo que tenemos disponible ahora mismo.